La caída de un falso mito: La genética, la mala alimentación y el sedentarismo, culpables de la “curva de la felicidad”

La cerveza, una bebida natural con muy bajo poder calórico, no es responsable de la obesidad abdominal
  • La aportación calórica de la cerveza es muy baja: una caña de 200 ml. supone 90 kcal mientras que el consumo de una caña de cerveza sin conlleva 34 kcal
  • El causante de la denominada “curva de la felicidad” podrían ser la variante (DD) del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE) o la variante del gen FTO en el cromosoma 16, que favorecen la acumulación de grasas alrededor del abdomen
  • Los expertos también coinciden en otros factores como los culpables para acumular grasa abdominal como una mala alimentación y la falta de ejercicio

La cerveza es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo. Elaborada a partir de ingredientes naturales -agua, cebada malteada y lúpulo-, tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y diversos nutrientes como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y poco sodio).

Posee más de 2.000 componentes que proceden de ingredientes como el lúpulo y la cáscara de cebada o que son consecuencia del proceso de fermentación de estas materias primas.

El consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación saludable como la Dieta Mediterránea actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación y las materias primas con las que están elaboradas. Por este motivo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable –principal referencia en materia nutricional de nuestro país- las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada.

Baja aportación calórica

A pesar de los mitos, la realidad es que la aportación calórica de la cerveza es muy baja: una caña de 200 ml. tiene sólo 90 Kcal y en el caso de la cerveza sin alcohol esta cantidad se reduce a una media de 17 kcal/100 ml. Se hace necesario por tanto desterrar falsos mitos en torno a las calorías de la cerveza, que no es la culpable de la obesidad, sino una alimentación desequilibrada, la falta de ejercicio y, en algunos casos, la información genética.

Tabla de composición de alimentos

Bebida Energía Kcal/100 ml
Anís 297
Ginebra, Ron, Whisky 244
Coñac 243
Aguardiente 222
Vermut dulce 160
Vino 75-125
Horchata de chufas 70
Cava 65
Leche entera 62
Zumo de piña 48
Zumo de manzana 46
Cerveza 45
Zumo de naranja 43
Sidra 40
Leche desnatada 33
Zumo de tomate 21
Cerveza sin alcohol 17
Infusión 4
 Fuente: Tabla de Composición de Alimentos. 
Prof. José Mataix Verdú. Univ. Granada, 2003.

Evidencias científicas

Distintas investigaciones científicas de ámbito nacional e internacional confirman que los culpables de la obesidad abdominal serían la genética, unido a una alimentación desequilibrada, la ingesta excesiva de calorías o el sedentarismo.

En concreto, un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Nápoles y dirigido por el Dr. Pasquale Strazzullo confirma que un consumo moderado de cerveza no es el responsable de la denominada “curva de la felicidad” o “barriga cervecera”, sino que se trata de un gen que favorece la acumulación de grasas alrededor del abdomen. La investigación fue realizada en 959 personas, trabajadores de la empresa Olivetti, adultos y con edades comprendidas entre los 25 y los 75 años.

La causante de la “curva de la felicidad” no es otra que una variante DD del gen de la encima conversora de la angiotensina (ACE), que juega un gran papel en el control de la presión arterial. De este modo, los portadores de esta variante tienen tendencia a desarrollar grasas abdominales, aunque no todas las personas llegan a desarrollarla si siguen una dieta equilibrada y realizan ejercicio físico.

Durante el estudio, se comprobó que el 40% de las personas sometidas a la investigación poseían la variante DD, esto significa que este 40% tenía el doble de posibilidades de tener barriga a partir de los 50 años que las que no poseían esta variante. El Dr. Strazzullo afirmó “sin embargo, no podemos olvidar los hábitos de vida. El exceso de calorías favorece de forma irremediable el cúmulo de grasa abdominal. El sedentarismo y la ingestión excesiva de alimentos y bebidas alcohólicas pueden provocar igualmente este problema pero no la cerveza por sí sola”.

En esta misma línea, un equipo de investigadores británicos de la Universidad de Oxford ha mostrado por primera vez, claras evidencias científicas sobre la influencia de la genética en el peso. En concreto, los científicos han descubierto que las personas que presentan dos copias de una variante del gen FTO, situado en el cromosoma 16, son más propensos a padecer obesidad que aquellos que no tienen ninguna mutación, independientemente de la dieta que se sigan

Por otra parte, en una investigación realizada por el Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y dirigida por la Dra. Ascensión Marcos, se sometió durante un mes a 57 voluntarios adultos y sanos a no consumir ninguna bebida alcohólica y durante el siguiente mes consumieron cerveza de forma moderada (dos latas de cerveza para los hombres y una para las mujeres).

Durante el mes en el que se consumió de forma moderada la cerveza, no se registró ningún aumento ni de peso ni de masa corporal, ni en hombres ni en mujeres. Además, el consumo moderado de cerveza no modificó los hábitos alimentarios de las personas que se sometieron al estudio.

Según la Dra. Marcos, “la cerveza es una bebida compuesta por cuatro ingredientes naturales, que contiene muy poco alcohol y que tiene 45 calorías por 100 mililitros por lo que era un buen punto de partida para determinar que los valores antropométricos no se vean alterados ya que un consumo moderado de cerveza no aumenta significativamente el número de calorías ingeridas”.

Asimismo, un estudio realizado por the University College of London y dirigida por el Dr. Martin Bobak ha demostrado que no hay relación entre el consumo moderado de cerveza y la aparición de la llamada “barriga cervecera” en relación al consumo de otras bebidas con contenido alcohólico. De hecho, la investigación demostró que el consumo moderado de cerveza no implica riesgo de padecer acumulación de grasa abdominal.

Centro de Información Cerveza y Salud

Desde su fundación en 1998, el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), entidad de carácter científico que promueve la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud, ha querido dar respuesta a la demanda informativa existente en nuestro país en torno a esta bebida apoyando todas aquellas iniciativas relacionadas con su investigación y proporcionando a los profesionales sanitarios y la sociedad información objetiva y contrastada, bajo la supervisión de los profesionales de la medicina, la dietética y la nutrición que conforman el Comité Científico de esta entidad.

Referencias bibliográficas

  • Bobak M, Skodova Z, Marmot M. Beer and obesity: a cross-sectional study. European Journal of Clinical Nutrition. 2003; 57(10):1250-53.
  • Romeo J, González-Gross M, Wärnberg J, Díaz LE, Marcos A. ¿Influye la cerveza en el aumento de peso? Efectos de un consumo moderado de cerveza sobre la composición corporal. Nutrición Hospitalaria. 2007; 22(2):223-8.
  • Romeo J, González-Gross M, Wärnberg J, Díaz LE, Marcos A. Contribución a la ingesta de micro y macronutrientes que ejerce un consumo moderado de cerveza. Nutrición Hospitalaria. 2006; 21(1):84-91
  • Serra LL, Aranceta J. La cerveza en la alimentación de los españoles: relación entre el consumo de cerveza y el consumo de energía y nutrientes, el índice de masa corporal y la actividad física en la población adulta española. Centro de Información Cerveza y Salud. 2003; E 11.
  • Strazzullo P, Iacone R, Iacoviello L, Russo O, Barba G, Russo P, D’Orazio A, Barbato A, Cappuccio FP, Farinaro E, Siani A; Olivetti Prospective Heart Study. Genetic variation in the renin-angiotensin system and abdominal adiposity in men: the Olivetti Prospective Heart Study. Annal of Internal Medicine. 2003; 138(1):17-23.
  • Loos RJ, Bouchard C. FTO: the first gene contributing to common forms of human obesity. Obesity Reviews. 2008; 9(3):246-50

Para más información:
Centro de Información Cerveza y Salud (CICS)
Tlf: 91 383 30 32
www.cervezaysalud.com