El consumo moderado de cerveza podría beneficiar a la mujer en las distintas etapas de su vida

Newsletter nº 44

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Junio 2014

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Según el libro “Mujer, Ginecología y Cerveza”, editado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha editado el libro “Mujer, Ginecología y Cerveza” con el
objetivo de informar a todas aquellas mujeres que consumen habitualmente cerveza de las propiedades que esta bebida podría tener para su salud, teniendo en cuenta los estados específicos y diferenciales por los que pasa o puede pasar la mujer, como son el embarazo, la lactancia y la menopausia.

Embarazo y lactancia
news44_int1Durante el embarazo y la lactancia está formalmente contraindicado el consumo de alcohol. Teniendo esto en cuenta, durante dichos periodos una buena opción de bebida para la madre puede ser el consumo de cerveza sin alcohol. Este tipo de cerveza, al igual que la cerveza tradicional, presenta un alto contenido en folato que, como es sabido, es un nutriente esencial y particularmente necesario en el embarazo dado que su ingesta contribuye a evitar malformaciones en el tubo neural del bebé.

Asimismo, la cerveza sin alcohol, al igual que la tradicional, contiene polifenoles procedentes del lúpulo, los cuales, según apuntan varias investigaciones, son antioxidantes naturales y podrían tener una acción cardioprotectora además de una posible acción antioxidante en la leche materna. Así, se ha observado que las madres a las que se les ha suplementado con cerveza sin alcohol durante el periodo de lactancia, presentaban un menor índice de daño oxidativo y un aumento en las defensas antioxidantes tanto en el plasma como en la orina. De igual forma, se ha visto que los niveles de oxidación celular eran menores en la orina de los niños cuyas madres siguieron la dieta suplementada con cerveza sin alcohol.

Por ello, se apunta a que las madres que suplementan su dieta con cerveza sin alcohol podrían disponer de una leche un 30% más rica en antioxidantes.

Menopausia

Durante la menopausia aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión, sobrepeso, enfermedad cardiovascular y osteoporosis. Esto se debe principalmente a que las mujeres que se encuentran en esta etapa de su vida segregan
una menor cantidad de hormonas sexuales femeninas entre las que se encuentran los estrógenos. Además, otros factores como una dieta inadecuada, la falta de ejercicio o la vida sedentaria, el estrés, el consumo de tabaco, alcohol en exceso, cafeína y bebidas gaseosas, podrían contribuir al deterioro del estado nutricional de la mujer y a la proliferación de este tipo de patologías.

El consumo moderado de cerveza podría ser beneficioso para las mujeres durante la menopausia por varias razones. En primer lugar, porque la cerveza posee fitoestrógenos, que actúan de forma similar a los estrógenos femeninos si bien de manera mucho menos potente. Este levísimo efecto podría ser suficiente para atenuar algunas de las molestias que se producen como consecuencia de la deprivación estrogénica. Y, además, esto se consigue con una ingestión moderada de dicha bebida y sin que un mayor consumo redunde en un mayor efecto. En segundo lugar, por éste y otros mecanismos, la cerveza podría ayudar a prevenir igualmente patologías de tipo cardiovascular y metabólico como la osteoporosis cuyo riesgo también se ve aumentado con la menopausia.

Por otra parte, la cerveza es una bebida hidratante e hipotónica, con bajo contenido en sodio por lo que, en dosis moderadas, no crea problemas para quienes padecen hipertensión. Contiene también proteínas y vitaminas, principalmente del grupo B que actúan sobre el sistema nervioso y facilitan la digestión, así como, fibra dietética que junto con una adecuada hidratación resulta muy favorable para un óptimo funcionamiento intestinal. Además, su ingesta puede contribuir a moderar los niveles de azúcar y colesterol en sangre.

De esta forma, durante esta etapa el consumo moderado de cerveza podría estar incluido en la dieta de las mujeres, siempre y cuando se trate de mujeres sanas que aprecien y disfruten de esta bebida y no presenten ninguna
contraindicación para el consumo del alcohol que contiene. Una vez más, y si ese fuera el caso, siempre se puede recurrir a la cerveza sin alcohol que tiene, por lo demás, los mismos componentes de la cerveza convencional.

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