El consumo moderado de cerveza, como bebida fermentada, podría contribuir a reducir el riesgo cardiovascular

NOTAS DE PRENSA[divider]

El consumo moderado de cerveza, como bebida fermentada, podría contribuir a reducir el riesgo cardiovascular

Fecha: 10 Marzo 2009

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QUALIMEN 2009: 3ª Feria Internacional del Mercado Alimentario. 

El consumo moderado de cerveza, como bebida fermentada, podría contribuir a reducir el riesgo cardiovascular. •    Por su alto contenido en polifenoles tendría un mayor efecto protector que las bebidas pobres en estos compuestos.

QUALIMEN Zaragoza clausura su ciclo de ponencias presentando las conclusiones de diversas investigaciones sobre bebidas fermentadas y su efecto beneficioso sobre la salud.

Zaragoza, 10 de marzo de 2009. El consumo moderado de bebidas fermentadas (cerveza, vino o sidra) podría tener beneficios adicionales en la prevención de enfermedades cardiovasculares, debido al importante contenido en polifenoles, según las conclusiones de diversos estudios científicos de ámbito nacional e internacional presentadas a lo largo de la ponencia de Mercè Vidal, investigadora del Centro de Investigación de Nutrición Comunitaria (CREN) en el Parque Científico de la Universidad de Barcelona, dentro del ciclo de charlas organizado hoy en el foro alimentario QUALIMEN en Zaragoza. Muchos de los datos presentados por Vidal se basan, principalmente, en el estudio PREDIMED (estudio que analiza la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular), desarrollado por el Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, y que demuestra que “existen datos que indican que no todas las bebidas con contenido alcohólico son iguales. Las bebidas fermentadas de baja graduación (cerveza, vino y sidra), ricas en polifenoles, tienen un efecto protector adicional frente a enfermedades cardiovasculares que las bebidas pobres en estos compuestos como las destiladas de mayor graduación”.Como conclusión a los datos presentados sobre la cerveza y su posible contribución a reducir el riesgo cardiovascular, Mercè Vidal recordó que, “si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos negativos en la salud, existe un notable consenso entre la comunidad científica mundial sobre los efectos beneficiosos del consumo moderado de bebidas con contenido alcohólico sobre la mortalidad global y la cardiovascular en particular”. 

Cerveza y Dieta Mediterránea

Otra de las conclusiones principales desarrolladas a lo largo de la charla de la investigadora ha sido que el consumo moderado de bebidas fermentadas puede formar parte de una alimentación saludable como la Dieta Mediterránea actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación y las materias primas con las que están elaboradas.

Por este motivo, ha asegurado Vidal, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable –principal referencia en materia nutricional de nuestro país- las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada.

La Dieta Mediterránea es quizá el modelo alimentario más saludable del planeta, hecho corroborado por numerosos estudios epidemiológicos y experimentales de nutrición que muestran que los países del Mediterráneo gozan de tasas de morbilidad por enfermedades crónicas más bajas y esperanza de vida más elevada.
Cerveza sin alcohol.

Otro de los capítulos destacados en su charla ha sido la cerveza “sin” alcohol, que actualmente se presenta como una bebida altamente hidratante y sana. Su consumo moderado puede estar incluido en la dieta de aquellas personas que padecen hipertensión arterial, puesto que un botellín de cerveza “sin” al día aporta 10 mg de calcio, potasio y muy poco sodio, ha afirmado Mercè Vidal.

Asimismo, ha afirmado que además del alto contenido en agua (95%) y del aporte de ácido fólico, la cerveza sin alcohol también contiene cantidades variables de compuestos fenólicos con efectos antioxidantes que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares. La hipertensión arterial afecta actualmente al 15-30% de la población española y está considerada como uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. “Estas personas deben seguir dietas hiposódicas y además no deben consumir alcohol, por lo que la cerveza “sin” puede ser una opción muy recomendable”, explica Vidal.

La cerveza en la antigüedad

Desde su origen hace miles de años la cerveza no sólo ha sido una parte importante de la dieta de diferentes civilizaciones, sino que además ha estado muy vinculada a diferentes fines terapéuticos.

Las primeras referencias históricas, hace más de 6.000 años, demuestran que la cerveza era consumida por los sumerios con el objetivo de evitar enfermedades infecciosas que se adquirían al beber agua no higienizada.

El primer historiador, el griego Herodoto, siguiendo las prácticas medicinales de los egipcios, destacó las propiedades de esta bebida al asegurar que era muy apropiada para los dolores estomacales y para la picadura de escorpión. Además, relata que las mujeres egipcias, muy preocupadas por su belleza y grandes expertas en cosmética, utilizaban la espuma de la cerveza para ungirse y conservar el frescor natural de la piel, algo que descubrieron también las mujeres que habitaban en la Hispania romana de hace 2.000 años como describió Plinio el Viejo: “quorum spuma cutem feminarum in facie nutrit”.

Tanto los griegos -que la llamaban “zythos”- como los romanos -que la denominaban “cerevisia”, de Ceres, diosa griega de la agricultura- continuaron utilizando la cerveza en todos sus imperios. Hipócrates, padre de la medicina, alabó esta bebida asociándola con importantes beneficios saludables: “la cerveza es un calmante suave que apaga la sed, facilita la dicción, fortalece el corazón y las encías”.

Galos y germanos perfeccionaron la técnica de fabricación original con métodos similares a los actuales. En la Edad Media, los monjes -que tuvieron el monopolio de la cultura y la ciencia- se dedicaran no sólo a la fabricación de la “cerevisa monacorum” en sus monasterios y abadías, sino que la mejoraron y obtuvieron nuevas variedades desconocidas hasta entonces. Como botánicos destacados, los religiosos fueron posiblemente quienes introdujeron el lúpulo como nuevo ingrediente, marcando el paso de la cerveza antigua a la moderna asegurando así su conservación durante más tiempo.

Desde la antigüedad, el lúpulo se ha empleado en la medicina tradicional para tratar distintas dolencias y enfermedades por su acción antibacteriana -desinfectaba el agua con la que se hacía la cerveza-, su actividad antiinflamatoria y sus propiedades sedantes y diuréticas.

Para más información:
Tel: 91 384 67 54
Móvil: 657 809 621 [divider]

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