Alcohol etílico

Si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada -siempre que se trate de individuos adultos, sanos, y que no consuman fármacos con los que el alcohol pueda interferir-, que en aquellas personas cuyo consumo es cero.

Concretamente, en los bebedores moderados la incidencia de la cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto), hipertensión arterial, accidente vascular cerebral y diabetes mellitus es inferior. Además, el alcohol, en cantidades moderadas, aumenta el colesterol asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) en relación al nivel habitual que se da en personas abstemias. Este aumento del “colesterol bueno” reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares.

Asimismo, el consumo moderado de etanol inhibe de forma aguda el proceso de resorción ósea mediante un mecanismo independiente de la estimulación de la producción de calcitonina y/o la reducción de la hormona paratiroidea sérica.